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La Vida Conyugal.

La Vida Conyugal.

Palabras que Edifican, Palavras que edificam

En el mundo que vivimos hoy, el matrimonio se ha convertido en una institución fallida, donde la relación marido y mujer ya no tiene tanta importancia y que por cualquier motiva se separan, cada uno busca sólo su propio bienestar, pero no fue así en el principio. Dios al unir hombre y mujer, tenía el deseo, de que juntos, pudieran llevar acabo su plan (Gn. 1:26). ¿Y cómo hoy, podemos revertir este cuadro? ¿Cómo tener un matrimonio sano y normal, según nos enseña el Señor? Vamos a ver algunas prácticas que pueden ayudar a nuestro matrimonio a mantenerse sano.

El marido y la esposa no deben, solamente, vivir juntos; necesitan, además, ser compañeros espirituales, deben ir juntos a la reuniones de la Iglesia, orar juntos (la oración es muy útil para llevarnos al espíritu), y también leer la Biblia juntos. Además de todo eso, un paso más debe ser dado: esposo y esposa deben ser cooperadores, apoyándose uno al otro en el servicio a Dios. Esa debe ser la vida espiritual del matrimonio.

Nuestra vida familiar necesita ser plena de comunión espiritual. Al ser regenerados, nacemos del Espíritu y, a partir de entonces, toda nuestra vida debe ser en el Espíritu (Gá 5:16, 25). Vivir fuera del Espíritu expresándonos a nosotros mismos es la raíz de todos nuestros problemas. Si continuamos así, acabaremos con la armonía en nuestra vida familiar y en la vida de la iglesia; nos desentenderemos con nuestro cónyuge y con nuestros hermanos y fácilmente nos ofenderemos. Necesitamos en todo momento estar en el espíritu, no solamente en las reuniones, sino también en nuestra casa, conviviendo con nuestro cónyuge. De esa manera, marido y esposa se ayudarán mutuamente a crecer en vida hasta alcanzar la madurez.

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