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No desista, sino aprende.

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En la vida, todas las personas pasan por momentos de victoria y de derrota. Sin embargo, fracasar no es una palabra que esté actualmente en nuestro «diccionario» porque somos educados, nos enseñaron a ser siempre los mejores y no podemos cometer ningún error. Vivimos en un mundo competitivo y muchas personas no saben cómo lidiar con los errores y fallas que pueden cometer, quieren todo rápido y nunca piensan en fracasar. Pero fallan, y eso no cambiará.

En el ámbito espiritual, no es diferente. Mientras sirven al Señor, los hermanos también fallan, y esto los hace sentirse frustrados, desanimados y acusados. Esto los lleva a pensar que es el fin y que nunca serán útiles para Dios. Pensar así, es un gran error, pues hace que aprender de los errores sea imposible y limita su utilidad para Dios. No permita que el error distraiga su atención. Haz lo que dice Pablo: “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta…» (Filipenses 3: 13-14a).

En la Biblia está el ejemplo de un joven que sufrió la derrota, pero debido al cuidado e insistencia de sus hermanos y al amor de Dios, se volvió útil. Su nombre es Juan Marcos. Marcos era sobrino de Bernabé y tuvo la gran oportunidad de participar en el primer viaje misionero de Pablo y Bernabé. ¡Qué privilegio servir a Dios, poder salir de nuestra ciudad y emprender un viaje misionero a otros países! Sin embargo, este viaje tenía muchas sorpresas guardadas para él que lo desanimarían.

Hoy, muchos hermanos tienen el deseo de hacer la obra de Dios en su ciudad, de servir fervientemente, de predicar el evangelio e incluso de viajar a otros países; y algunos eligen hacerlo, pero no se dan cuenta de que esta decisión conlleva situaciones difíciles, pruebas y sufrimientos. En ese momento, Marcos no tenía la madurez necesaria para lidiar con las adversidades del viaje.

Quizás se unió al viaje a través de la insistencia y el amor de su madre, una mujer de Dios, y una referencia en la iglesia (Hechos 12:12). Por providencia divina, surgieron algunas situaciones que lo llevaron a darse por vencido y regresar a Antioquía. Debido a ello, Marcos podría haber pensado que todo había terminado, que era débil, que nunca podría servir a Dios o soportar las dificultades de la vida, y sentirse avergonzado de no haber completado el viaje. Aquellos días en casa fueron ciertamente difíciles para él. Pero, gracias a Dios, Bernabé no renunció a su sobrino y quiso darle una segunda oportunidad, llevándolo a Chipre (Hechos 15: 39b).

Estimado lector, en nuestras vidas atravesaremos muchas adversidades, muchas pruebas, pero esto no es para desanimarnos, sino para aprender, para ser perfeccionados y crecer. Tenemos que agradecer al Señor por los hermanos que están con nosotros, que insisten, nos alientan, que quieren ayudarnos a levantarnos y mostrarnos que es posible tener un nuevo comienzo acompañado de progreso y crecimiento espiritual. No te rindas, porque Dios no te abandona. Nuestra actitud hacia los errores debe ser arrepentirnos, aprender y seguir adelante. ¡Que el Señor continúe guiando a cada uno hasta el final! «Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo» (Mateo 24:13).

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