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El Corazón de la Biblia

El Corazón de la Biblia

Palabras que Edifican, Palavras que edificam

 

¿Alguna vez se preguntó cuál es el centro de la Biblia? ¿Cuál es su énfasis y enfoque? ¿Cuál es el sentimiento que quiere transmitir a todos aquellos que la leen?

Al principio del Evangelio de Juan leemos: «En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios […] Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, lleno de gracia y de verdad, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre» (Jn 1: 1, 14). Estos versículos nos muestran que Cristo es la misma Palabra de Dios, por medio de la cual podemos conocerlo. En toda la Biblia tenemos la revelación de la persona maravillosa de Cristo, y todos debemos considerar lo que en realidad conocemos de Él, es decir, quien es ese Cristo revelado en las Escrituras para nosotros.

En su segundo viaje misionero, cuando estuvo en Corinto por un año y medio, el apóstol Pablo escribió la Epístola a los Gálatas. Más tarde, durante su encarcelamiento en Roma, escribió las epístolas a los efesios, filipenses y colosenses. Ellas contienen el centro de la revelación divina en el Nuevo Testamento, la economía neotestamentaria de Dios, que, en palabras simples, es el plan eterno de Dios para nuestras vidas. Por ello, estos cuatro libros son considerados el corazón de la Biblia. Ellos nos llevan a la presencia de Dios y, al penetrar en su contenido, percibimos que el verdadero corazón de la Biblia es Cristo. Su revelación en estos libros no es doctrinal, sino muy personal e íntima para nosotros, mostrando que es por medio de Él y con Él que el plan eterno de Dios será cumplido.

La revelación de Cristo resulta en una visión que causa un cambio en nuestra vida. Si em verdad la Biblia lo presenta de modo tan grandioso, seguramente ella también lo hace de forma tan íntima. Él llena el universo, pero también está en nuestro interior. El valor de Cristo es tan grande, pero sólo podemos ganarlo si lo conocemos de manera viva y no meramente doctrinal, es decir, en forma de enseñanzas. Esta fue la experiencia del apóstol Pablo, que, aun habiendo alcanzado alta posición en el judaísmo y habiendo poseído mucho conocimiento de la ley de Dios, declaró considerar todo esto como basura debido a la sublimidad de la revelación de la persona de Cristo que  había recibido (Fp 3: 7 -8).

Necesitamos prestar atención al hecho de que, para que un cambio de esa magnitud, como la que experimentó el apóstol Pablo, ocurra en nuestro vivir, necesitamos aplicar diariamente la revelación de Cristo en nosotros, de modo que Él sea real, práctico e íntimamente ligado a nuestra experiencia. Así, tendremos un verdadero conocimiento de Cristo. Por eso nuestro objetivo en esta página, no es estudiar estos libros, textos y la palabra de Dios como mero conocimiento, sino considerar el resultado que esta palabra causa en nuestra vida, en nuestro ser y en nuestro vivir.

Esperamos que el contenido aplicado en esta sección, pueda ser de gran ayuda y traiga la realidad de sus palabras a nuestras vidas, llevándonos a vivir para Dios.

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